IMPORTANTE: Esto es una historia ficticia, cualquier relación o semejanza con la realidad de Pedro y Paula es pura coincidencia.
Aclaro esto por acontecimientos sucedidos anteriormente.
GRACIAS, silvina.

viernes, 2 de octubre de 2015

El poder del amor RENOVADA - Capítulo 19 - Imposible llamarlo amigo

PEDRO

Hacía 5 años que no volvía a mi casa de Las Cañitas  no la de mi padre, la mía, nunca la vendí, me fui a vivir a lo de Paula pero sin embargo la casa siempre fue mía.  Lo que estaba viendo era totalmente desagradable, la casa estaba toda desordenada, sucia, no había luz, la verdad un asco, por decirlo así. Prendí unas velas cosa de iluminar un poco el ambiente, ordené un poco, sacudí las sábanas, el colchón y me acosté. No lo podía creer, ¿qué hacía acá? no podía creer que había vuelta a esta casa, todo había terminado, ¿qué iba a hacer ahora? Tenía un dolor en la espalda inexplicable, pero el corazón dolía muchísimo más, ¿cómo había pasado todo tan rápido? Casi imposible de describir todo lo que había pasado con esa mujer, que obviamente había dado vuelta mi vida y si había algo que me faltaba ahora era ella. Extrañaba su aroma, sus caricias, su presencia.Me la imaginaba acostada sobre mi pecho, o pasándose sus cremas como solía hacer antes de dormir. Me di vuelta en eso que ahora parecía ser una cama, que básicamente ya estaba consumida por las termitas. Extrañaba nuestra casa, mis hijos, la extrañaba a ella.
Creo que lo puedo superar, pensé, no puede ser tan difícil, ¿no?


PAULA

Lo único bueno que podía rescatar de todo esto es que habíamos terminado de buena manera, y eso era algo positivo.No éramos como esas parejas que se separan a los gritos...no, seguro después de firmar "esos" papeles íbamos a ser algo así como "amigos”. ¿Amigos? ¿Qué estoy diciendo? no, imposible Paula, como pueden ser amigos después de estar en pareja con él, no, no había nombre para eso, ¿como vas a llamar "amigo" al hombre que te hizo feliz, al padre de tus hijos, al que le dabas besos? no, imposible llamarlo "amigo".

Tenía algo de curiosidad por saber cómo iba a ser mi vida después del 17 de diciembre, el día que teníamos marcado para ir al juzgado a firmar los papeles de divorcio. ¿Curiosidad? mejor dicho miedo, tenía miedo a lo que estaba por venir.No había hablado con mi familia de todo esto, la única que sabía de una posible separación era Luna. Mi familia amaba a Pedro, no sécómo iba a reaccionar a semejante noticia.

Apagué la luz, me tapé con la sábana. La cama parecía tan grande sin él, y otra vez esa nostalgia que me inundaba el corazón... de tenerlo conmigo, sabía que esto ya no iba a ser posible, ya está Paula.


PEDRO

Seguía tratando de dormir, pero con el olor a humedad que había era casi imposible. Tenía frío, por más que fuera diciembre en esa casa hacía un frío invernal.Necesitaba su calor, todavía no encontraba la respuesta a todo esto, ¿por qué nos separábamos si nos hacía mal? y siempre llegaba a la misma respuesta " nos hacemos mal" ¿pero qué dolía más? ¿Estar juntos o estar separados? la verdad no lo sabía. Pensaba en su último "Te amo", enseguida me acordé de nuestra alianza, la miré, aún la llevaba puesta, me la saqué, y miré el grabado que llevaba adentro, ¿aún la amaba? Esto era muy difícil,  casi imposible de superar, pero sabía que el tiempo iba a arreglar todo, para bien  o para mal, pero lo iba a arreglar.


PAULA

Me acordé de la carta de Martín, ¿qué hacía pensando en él en este momento de mi vida? no sé, pero se me vino a la cabeza todo lo que había escrito.Realmente tenía ganas de hablar con él, tenía que escuchar su arrepentimiento, sus disculpas, tenía la certeza de que esta vez iba a ser diferente. Tenía que dejar de pensar en Pedro, no olvidarlo, pero si dejarlo ir.



PAULA


Cerré los ojos y quedé dormida, al otro día era sábado así que no puse el despertador. Quería dormir, extrañaba despertarme con mi "despertador biológico".
Al otro día abrí los ojos y tenía a Malena durmiendo al lado mío, se había pasado para mi cama a la noche, seguramente.La miraba dormir, era tan hermosa, era igual a Pedro, aunque todos dijeran que era igual a mí, no, era su calco, tenía su carácter  su manera de ser.La seguía mirando, amaba tenerla conmigo, enseguida abrió los ojos, me vio observándola y se rió.
-Hola mi vida-le dije dándole un beso.
-Hola-me dijo.
-¿Cómo estás?
-Bien, ¿papá?
Si, iba a ser difícil, obviamente, estas preguntas iban a aparecer por lo menos por unos cuantos días, lo peor es que no sabía que decirle, es decir, no le quería mentir, pero tampoco quería lastimarla, no me quedaba otra que decirle la verdad.
-Papá no va a poder vivir más acá
-¿Por?-me dijo con cara de tristeza.
-Porque...
No sabía que decirle, me rompía el corazón, así que cambié de tema totalmente.
-Male, andá a despertar a tu hermano, ¡dale!-le dije sonriendo.
-Bueno.-me dijo y se fue corriendo al cuarto.
Me levanté a preparar el desayuno, hice unas tostadas y las llevé a la mesa. Vinieron los nenes corriendo, y se sentaron a desayunar.
-Má ¿hoy podemos ir a la plaza a jugar?-me dijo Ian.
-Si amor, después vamos, ¿a la tarde si?
-Si, ¿y viene papá con nosotros?-me dijo Ian.
No quería ver a Pedro, sabía que me iba a hacer peor, pero tampoco podía apartarlos de su padre de un día para el otro.
-No sé, llamalo y preguntale.
-Bueno...-me dijo Ian y agarró el teléfono.
Se fue al cuarto a hablar, cuando vino me dijo que Pedro iba a venir con nosotros. La verdad que era lo que menos quería, sabía que íbamos a hablar, no iba a estar dos horas evitándolo.

Se hicieron las 4 de la tarde, llegó Pedro a casa, lo saludé, y nos fuimos para la plaza, cuando llegamos los chicos se fueron corriendo a andar en bicicleta y con Pedro nos quedamos caminando por ahí.
-¿Como estás?-me dijo.
-Bien, ¿vos?
-Bien, remándola, mi casa de Las Cañitas es un desastre.
-Te dije que te quedaras en Las Cañitas.
-No Pau, tengo mi casa, no voy a molestar.
Lo miré, tenía ganas de abrazarlo, y lo hice, lo abracé, él respondió al abrazo, suavemente, eran tan especiales sus caricias, todo.
-Perdoname.-le dije apartándome de él.
-No tenes que pedirme perdón Pau, yo se que todo esto es difícil, yo también necesitaba ese abrazo.
-¿Enserio?-le dije.
-Si, claro, no te voy a mentir.
-¿Vos crees que estamos haciendo lo correcto?-le dije.
-Yo creo que sí, no quiero que nadie más salga lastimado...
Bajé mi cabeza.
-¿Como vamos hacer?, digo... después del 17.-le dije.
-No se Pau, yo creo que lo mejor es que nos veamos lo menos posible, lo digo por vos y por mí, nos va a hacer mal.
-Si tenes razón... no sé, podemos hacer que los chicos se queden dos veces a la semana con vos, en tu casa y el resto conmigo.
-Si, obvio, ellos pueden venir cuando quieran, me llaman y los voy a buscar.
-Gracias.

Estuvimos hablando un rato, era muy difícil mantener una charla fluida, nuestra conexión seguía, y eso se notaba.

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